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Bienestar Social

El 62% de los dependientes elige dinero y estar en casa en vez de ir a una residencia.

La Administración paga una media de 2.130 euros por plaza de residencia y como, máximo, la ayuda asciende a 795 euros. La Ley estatal de Dependencia establecía como "excepcional" la ayuda al cuidador en el domicilio.

M. CARMEN GARDE. PAMPLONA Lunes, 28 de septiembre de 2009 - 03:19 h.

Casi tres de cada cuatro dependientes navarros con derecho a prestación prefieren recibir la ayuda económica para el cuidado en el domicilio en lugar de ir a una residencia con subvención del Gobierno. Según los últimos datos de Bienestar Social, de las 8.471 prestaciones que se concedían el pasado 31 de julio, el 62% (5.310) son ayudas económicas para la atención a domicilio del dependiente.

Este porcentaje se eleva hasta el 76% si se suman otros recursos (Centros de DIA, servicio telefónico de emergencia, servicio de transporte adaptado, etc). Solamente un 24% de los dependientes elige la opción de la residencia (2.097 personas).

Las personas dependientes que tienen derecho a una atención por parte del Gobierno, conforme a la Ley foral de Servicios Sociales y la Ley estatal de la Dependencia, son los denominados "grandes dependientes" (nivel I y nivel II) así como los "dependientes severos" (nivel I y II). Éstos son los únicos a los que Bienestar Social tiene la obligación de dotarles de una prestación, si bien Navarra "arrastra" más de 2.000 prestaciones a personas que no tienen derecho porque son ayudas concedidas antes de que entrara en vigor la ley de Dependencia en 2007. Entre ellas, 415 plazas concertadas en residencias.

¿Por qué se prefiere la ayuda económica a una residencia subvencionada? En principio, la ayuda al cuidador en casa resulta a las arcas de la Administración más económica que una residencia. Bienestar Social abona una media de 2.130 euros por cada plaza residencial concertada o subvenciona frente a los 795 euros que, como máximo, puede percibir quien es atendido en su domicilio, en su gran mayoría por hijas, esposas y nueras. Por tanto, subvencionar una plaza en una residencia resulta entre dos y nueve veces más caro que una ayuda.

 
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